Del juego sagrado al museo: en Teotihuacan se presenta una pelota de hule de 3,600 años

“Una pelota mesoamericana de 3,600 años se exhibe en Teotihuacan, destacando su relevancia cultural y patrimonial.”
Por primera vez, se exhibe al público una pelota mesoamericana que tiene más de 3,600 años de antigüedad, en la exposición titulada Hule ritual: pelotas milenarias, que se realiza en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, ubicada en el Estado de México.
Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura del Gobierno de México, expresó que este montaje “reconoce la persistencia de una memoria que da sentido y testimonio de las raíces que sostienen nuestra identidad colectiva. Exhibir una pelota de hule con más de 3,000 años de antigüedad, nos permite comprender la relevancia de nuestro patrimonio vivo y nos convoca a asumir, desde la acción pública, la responsabilidad de proteger, investigar y socializar nuestro legado cultural”.
La exposición, que estará abierta hasta agosto de 2026, es organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), en colaboración con el Centro INAH Veracruz. Su objetivo es recordar el descubrimiento de 14 pelotas, halladas entre 1988 y 1996, en el sitio arqueológico de El Manatí, las cuales formaron parte de una ofrenda y datan de entre 1700 y 1500 a.C.
“En el marco del Mundial Social, es pertinente llegar a un público más amplio y hablar de estas piezas, ofreciendo su contexto sin establecer comparaciones con el balompié moderno, pero sí abordar la relación que tuvieron estos objetos con el juego de pelota en Mesoamérica”, comentó Thalía Velasco Castelán, titular de la CNCPC.
La muestra Hule ritual. Pelotas milenarias incluye una pelota original y dos réplicas: una elaborada a partir del registro y levantamiento 3D realizado por los arquitectos de la CNCPC, Gilberto García y Celedonio Rodríguez; y otra, por el artesano Enrique López, utilizando un proceso tecnológico que se infiere pudo haberse utilizado en Mesoamérica. Además, como recurso museográfico, se presenta una pelota táctil para que los visitantes puedan interactuar, según explicó la curadora de la exposición, Laura Irene González Gómez.
Ubicada en el Museo de la Grandeza Teotihuacana y dividida en tres secciones (espacio natural, cultural y conservación de las pelotas), la exposición destaca la importancia del hallazgo arqueológico, a través de 10 cédulas y una línea del tiempo. La primera sección introduce el entorno natural y el paisaje ritual de El Manatí, caracterizado por sus pantanos y ríos de agua dulce; la segunda discute la tecnología ancestral y la significancia del hule en Mesoamérica, no solo en la elaboración de pelotas, sino también como tributo, medio de intercambio y en la creación de diversos objetos.
La tercera parte aborda los procesos de conservación y reproducción de las pelotas, así como el trabajo de rescate llevado a cabo por la CNCPC y el Centro INAH Veracruz, que incluyó el registro en 3D y la producción artesanal. “Queremos comunicarle a la gente el contexto en el que se encontraron las pelotas, y también explicar las condiciones que permitieron la preservación de un material orgánico por tantos años”, indicó Velasco Castelán.
Las reproducciones artesanales se realizaron con castilla elástica, utilizando la técnica de enrollado, que implica dejar que el hule se solidifique por evaporación, colocándolo en tiras sobre hojas de piñuela silvestre para que se sequen al aire. Posteriormente, se forma la esfera a partir de un núcleo, alrededor del cual se enrollan las bandas hasta alcanzar el tamaño deseado.
“Algunas pelotas arqueológicas fueron elaboradas de manera similar a dicha técnica, aunque hay evidencia de que otras se formaron mediante una previa coagulación; existen diferencias y combinaciones de distintas técnicas en una sola pieza”, comentó la investigadora del Centro INAH Veracruz, María del Pilar Ponce Jiménez, quien es responsable de la conservación de estos bienes patrimoniales.
Por último, la curadora González Gómez subrayó que la exposición invita a reflexionar sobre la relevancia de la cultura material para las sociedades, independientemente de la temporalidad o el contexto socioeconómico y cultural. “Es un momento crucial para visibilizar la herencia cultural que tiene México para el mundo, así como el trabajo de las y los arqueólogos y restauradores”.
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